Ya son más de dos millones los venezolanos que han huido de su tierra en los últimos años, de los que al menos 629 mil luchan por sobrevivir en diferentes lugares de Latinoamérica. Venezuela, aquel gran país modelo de desarrollo hasta finales del siglo anterior, es hoy una nación totalmente partida, dividida, desangrada: 6 de cada 10 familias tienen al menos un integrante que buscó refugio fuera de sus fronteras. Y los números siguen creciendo… La gran mayoría emigraron por la terrible inseguridad que viven en su país, pero también hay quienes lo hacen por decepción. Por desesperanza. Por desilusión. No existe la certeza de que la situación cambie, ni siquiera que mejore. No tienen futuro. La crisis es evidente, es real, tiene años sucediendo y nadie hace nada. Y cuando hablo de hacer me refiero a actuar con hechos, no con palabras. Sé que no hay mucho que podamos hacer desde acá, pero lo que sí podemos es manifestarnos, no quedarnos callados en un silencio cómplice que impide que se presione a la comunidad internacional y a sus líderes para que actúen, que se pongan los pantalones y judicialicen los crímenes de lesa humanidad que se cometen. La muerte […]
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En estos casi dos años que llevo escribiendo El Blog de Catrina he hablado mucho de mí, de lo que pienso, de lo que siento, y de varios miembros especiales y súper importantes de mi familia sin quienes mi vida no fuera lo que es. Sin quienes prácticamente no hubiera llegado a ser lo que hoy soy. Pero hoy quiero hablarles de alguien en especial. De alguien especial. Ella no tiene lazos de consanguinidad conmigo pero es más familia mía que muchos. María, así se llama, pero le decimos ‘La Nana’ de cariño. Llegó hace muchos años a mi vida, cuando estaba embarazada de Nabil, y desde ese momento no solo que la conexión entre nosotros fue inmediata, sino que ha estado presente en momentos verdaderamente complejos de mi vida, en los que siempre ha sido un soporte para mí: teniendo a mi familia lejos, ella es esa hermana, prima, tía, abuela, o cualquier familiar que me salva la vida con los bebés, con algún pago rápido, con una inesperada ida al supermercado… ¡Ella me salva la vida! María tiene carita de niña pero no en vano muchos de mis amigos la bautizaron como ‘La Nanastra’… Y es que, digna […]
Ya estamos viviendo los primeros días de Enero que, como siempre, nos ofrecen aquella maravillosa oportunidad de plantearnos nuevas metas, de experimentar nuevos e increíbles comienzos. En mi caso, tengo una nueva serie a la vuelta de la esquina (Maleteados) así como –gracias a la aceptación de todos ustedes- otra temporada de mi Turcafé. Tengo también nuevos proyectos en mente y mucho pero mucho teatro, sin contar con que este mes será súper especial porque cumple años mi abuela, a quien admiro con toda mi alma, y el hombre que me roba suspiros también. Enero trae muchas cosas buenas a mi vida, pero no pretendo empezar mi año sin poner las cosas en orden. Terminé 2017 anhelando momentos que me hagan un mejor ser humano, sean buenos o malos, pero no los puedo pedir –peor recibir- sin estar en equilibrio. Debo entonces poner mis cosas en orden, desde lo material hasta lo emocional, y aunque es muy complejo es perfectamente factible. Solo hay que dedicar el tiempo correcto y suficiente a lo imprescindible, y tratar de sumar y atesorar momentos importantes para que disminuyan los urgentes. Lo urgente pasa y lo importante trasciende. Inicio entonces el año dedicándome más tiempo, […]
En el 2018 quiero seguir siendo yo misma, pero un poco mejor. Desde que comencé este viaje con El Blog de Catrina lo hice buscando dejar una huella, aportar con un toque de humanidad a nuestra sociedad. Contribuir a que vivamos la realidad y no seamos indiferentes ante nada de lo que pase, aunque no nos toque, aunque lo veamos lejano. Por eso, mirando atrás los días vividos y las páginas escritas en este 2017, agradezco a este año por las muchas enseñanzas que me deja y que, aunque algunas sean más lindas que otras, todas me han enriquecido profundamente. Mi lista de deseos y objetivos para 2018 está cargada de momentos. Sí, porque decir que quiero felicidad, amor y éxito todo el año es mentira, es utópico. Es engañarme a mí misma. Y la verdad no deseo eso. Quiero llorar, quiero gritar, quiero vivir. Anhelo tener más momentos de felicidad, aprender a amarme un poco más, conocerme. Pretendo engreírme más, dejar que me pasen más cosas y no preocuparme antes de que realmente sucedan. Pero también quiero momentos de crisis porque son los que fortalecen, ayudan a crecer y desarrollar, exigen pensar más y comprender que necesito que la […]
Denunciamos el machismo. Nos ofende profundamente no tener igualdad de derechos con los hombres. Pregonamos a los cuatro vientos nuestra lucha contra ellos y exigimos cambios sociales inmediatos que conduzcan a la igualdad de género en nuestra sociedad. Y, sin embargo, somos nosotras mismas –las mujeres- las que nos insultamos, las que nos denigramos, las que nos criticamos ácidamente en cualquier momento y lugar, y sobre todo las que nos escudamos en las redes sociales para decir lo que no nos atrevemos a decir en la cara. Somos estúpidas. ¿Cuándo entenderemos que la lucha contra la violencia de género comienza evitando cometerla contra nosotras mismas? ¿Que el machismo terminará solo cuando empecemos a respetarnos y aceptarnos? Sesgadas y cegadas, caemos en el fanatismo de pensar que si alguien no piensa igual que nosotras está mal. Defendemos lo indefendible, insultamos en el nombre de Dios, y cuando se nos acaban los argumentos vamos más allá de la agresión verbal: en ese momento no nos interesa nada, escribimos lo que nos da la gana y, sobretodo, contradecimos todo lo que pregonamos. Insultar, lanzar frases xenófobas y calificativos despectivos es fácil. Ofender nos hace bacanes. Abandonamos al cerebro a su suerte y apelamos […]
“Una reina representa todo lo que una mujer no es”… Lo dijo hace unos meses la reconocida actriz colombiana Margarita Rosa De Francisco y, solo por aquella afirmación muy personal, fue ampliamente criticada y le dijeron de todo en las redes sociales. Yo estoy de acuerdo con ella y no estoy para nada a favor de los concursos de belleza. Nunca lo he estado. Son falsos, proyectan conceptos inexistentes e inducen a aquel dañino estereotipo de belleza irreal. Es por ellos que tenemos metido en el cerebro que la belleza está directamente relacionada con el peso, con lo superficial. Estos certámenes son lo que lleva al mundo a creer que una mujer linda es la que se parece o la que intenta ser una miss. Que una mujer perfecta es aquella que responde con párrafos aprendidos de memoria, que no tiene defectos. Pero es mentira. Las imperfecciones son parte de las mujeres y, en general, de todos los seres humanos. Sí, hasta las ‘misses’ son imperfectas. Y no es que sea amargada pero, seamos realistas, la mayoría de las mujeres no somos así. No somos una Barbie caminante y mucho menos flacas sin celulitis, tampoco tenemos el cutis perfecto. No […]
Detesto la mediocridad. No la tolero. Sí, así de simple, así de tajante. Y quienes me conocen o están a mi alrededor lo saben. No importa el campo de la vida en que nos desenvolvamos o la situación en la que nos encontremos, cuando creemos que somos los mejores, que lo sabemos todo, que somos irremplazables, que en nuestras palabras reposa la verdad absoluta, solo se puede esperar lo peor… Que se desarrolle un proceso de mediocridad que inevitablemente termina aniquilando todas nuestras cualidades. No puedo ni quiero relacionar este tema con espacios en donde no me muevo, pero sí que voy a hacerlo con los que tengo y siento cerca. La mediocridad está tan agarrada de la mano con el ego que asusta, y en el medio en el que me desenvuelvo es el pan de cada día. Tanto que ya los conozco a la perfección: los mediocres no creen en la crítica, para ellos no es más que un insulto que evidencia que tampoco conocen la autocrítica. Y, a mi modo de ver las cosas, si no la conoces y sabes llevarla, lo mejor que puedes hacer es no trabajar en un canal de televisión porque terminarás enfermo. […]
Vivimos tiempos convulsionados
Desde niños nos enseñan a lidiar con la paciencia pero no siempre podemos lograrlo, es muy difícil hacerlo… Sí, mantener la calma es una de esas virtudes que siempre demandan trabajo extra para cualquier persona, al punto que estoy segura que no existe un solo ser humano que no haya perdido la serenidad jamás. Y yo soy uno más de ellos. La impaciencia es uno de mis más grandes defectos y siempre he sido impetuosa, siempre trato de solucionar todo lo más rápido posible. No me gusta darle largas a lo que tiene una vida corta o una solución fácil. La paciencia no me define. Sin embargo, en estas últimas semanas he tenido que ponerla en práctica porque siempre ocurren cosas que crees poder controlar, pero no es así. Sobre todo cuando sobrepasan tus límites. Tengo un trabajo diario con mis hijos al respecto y, aunque me cueste, trato de enseñarles la importancia de saber esperar. De hecho, también es un aprendizaje para mí. Intento buscar momentos que nos obligue a desarrollar la serenidad, desde esperar en la fila enorme de algún supermercado hasta la espera para las citas médicas. Esperar, tan simple y tan difícil de lograr… Mucho más […]
Hoy es el Día Internacional de la Niña y aunque todos los que tenemos una en casa sabemos lo importantes que son en nuestras familias, no son muchos los que reconocen su gran potencial para el mundo. Una niña es más que un vestido, un juego de muñecas o un partido de fútbol. Es mucho más que un cuento antes de dormir, que una sonrisa diaria o cientos de caricias a la semana. Una niña es más que un “te amo”, o un “te quiero”. Las niñas son el más grande agente de cambio. Y yo tengo una en casa. Mi niña. Mi Ellie. Ellie trasformó mi mundo. Me hizo contemplarlo de manera diferente. Ella me hizo más humana y menos pragmática, me enseñó a fijarme en los detalles y en las formas. Fue gracias a ella que comencé a ver y a promover la igualdad desde el corazón y la mente y no solo desde la palabra. Mi niña tiene los pies bien puestos sobre la tierra y sabe que en el mundo existe la maldad, la desigualdad, el egoísmo, pero también sabe que el amor existe donde sea que se lo mire. Sabe también que no todos estarán […]
Fue la semana pasada. Me desperté y, luego de chequear los mensajes pendientes en el celular, me encontré con el bendito chat de la clase de mi hija.
Te amo. Cuánto nos gusta escucharlo, pero qué difícil es decirlo. Estoy convencida que es un tema generacional.