El pequeño de la foto se llama Ronald, tiene diez años y está junto a Katty, su madre. Ella trabaja como empleada doméstica, mientras que su esposo lo hace como albañil. Los tres viven en Lago Agrio y cualquiera podría pensar que tienen una vida normal, pero no, no es así. De hecho, Ronald no es un niño como los demás, no. Él tiene leucemia. Hoy puede decirlo con seguridad pero, seis meses atrás, cuando comenzó con sus dolores, como a muchos otros en el centro de salud solo le dieron paracetamol. Fue en Septiembre de 2018 cuando todo empezó, jugaba con su hermana y sus piernas comenzaron a dolerle intensamente, más de lo normal fue ahí que su mamá lo llevó desesperada al Centro de Salud de la ciudad. Ahí no le realizaron ni un solo examen, solo le dieron la ya famosa medicina. Una vez que esta se terminó, los dolores volvieron con más fuerza y afortunadamente Katty consiguió que le hagan algunas pruebas. Se las hicieron y salieron “raras”, se las volvieron hacer y solo les dijeron que “algo está mal en su sangre, es mejor que lo lleven a Quito porque acá no hay especialistas para […]
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Hoy tengo el corazón chiquitito, al mismo tiempo que la rabia y frustración brotan por mis poros. Son sentimientos que no me gusta tener y mucho menos por tantos días como ahora, pero… ¿cómo quitármelos de encima si la realidad de la violencia que se ensaña contra las niñas y mujeres de nuestro país supera a cualquier película de terror? No, no crean que exagero. Hace una semana me llegó, vía Instagram, un mensaje pidiéndome ayuda para agilizar un caso de violación y, mientras más preguntaba para empaparme del tema, mientras más detalles recibía, más se me erizaba la piel. Todo aquello mientras pasaba un buen rato jugando a las cartas con mis hermanos, pero llegó un momento en el que no pude más, tuve que parar y solo atiné a mirarlos angustiada y largarme a llorar. Esta es, en resumen, la historia que me duele como si fuera propia: una niña de once años fue reiteradamente violada durante un año por el esposo de su madre en Manabí, hoy tiene seis meses de embarazo producto de aquella interminable pesadilla hoy solo llora y grita todos los días que no quiere ser madre, que no quiere vivir. Pero eso no […]
El aborto debe ser uno de los temas más delicados para debatir, conversar y también escribir. Este texto estará lleno de sinceridad, y aunque es un blog, en donde únicamente está expuesto mi punto de vista esto es lo que creo sobre el tema que en la actualidad se debate en la asamblea. ¿Debe o no una mujer víctima de violación ir presa luego de abortar? Esa es la pregunta. Solo ese es el debate. Puedo entender que de esa interrogante se generen miles de opiniones, pero la base de lo que se discute es la penalización del aborto en casos de violación y embarazo de niñas. Yo, Catrina Tala, no estoy a favor del aborto, la verdad creo que nadie en su sano juicio podría estarlo, sin embargo, estoy de acuerdo con la despenalización del mismo. Ninguna mujer debe ir presa por abortar, ninguna. Mucho menos si es víctima de una violación y peor aún si la niña que desea abortar es una criatura de diez años con alto riesgo de morir antes de parir como se está planteando hoy en la asamblea. Todos debemos dejar de lado nuestros fanatismos y creencias. Todos, los creyentes y los que como […]
Hoy las palabras me salen del alma, del corazón. Hablar o escribir de él me produce tanta emoción que en este mismo momento estoy sonriendo tan solo de pensar en él. Y es que Nabil llegó a este mundo para enseñarme tantas tantas cosas que, cuando lo racionalizo, me parece increíble que un niño de apenas siete años derroche tanta sabiduría como para lograr hacerme día a día una mejor mujer. Pero sí que lo hace. Cuando nació mi mundo emocional no era el mejor. Sí, así es. Cuando llegó a mi vida sacudió completamente mi entorno. Y ha sido por él que he tomado las decisiones más importantes en mi vida –de las que de ninguna me arrepiento-, y por él también logré darme cuenta de la capacidad que tenemos las mujeres para asumir retos, desafíos y enfrentar situaciones que a veces parecen imposibles de imaginar… Mi chiquito tiene el poder de darme tranquilidad en mis momentos de angustia, de darme paz cuando más miedo siento. De darme firmeza en momentos de extrema debilidad con tanta facilidad como sacarme sonrisas cuando quiero llorar. Él me ayuda a tomar decisiones acertadas en momentos de frustración, porque es luz, claridad, y […]
… y tienen razón. Lo soy, sí, pero no porque posea conocimientos o habilidades para las artes ocultas, no. ¡Ya quisiera! Me llaman así, simplemente, por muchísimas razones totalmente ajenas a mí y a mi control. Y aunque el 99% de esos motivos sean absurdos, quiero dejar claro algo de entrada: no me lamento en lo absoluto por ello ni tengo el mínimo interés en que cambie esa percepción sobre mí, igual que tampoco quiero ser aquella hada madrina de los cuentos y mucho menos la princesa que complace y agrada a todo el mundo. ¿Está claro? Esa no soy yo y jamás lo seré. Soy bruja porque digo lo que pienso, me dicen bruja porque a muchos no les gusta escucharlo… Soy bruja porque no tengo contemplaciones, me dicen bruja porque presiono sin escuchar justificaciones… Soy bruja porque tengo cara de brava, me dicen bruja porque no les gusta mi cara de brava o, quizá, porque les gusta demasiado… Soy bruja porque tengo carácter fuerte, me dicen bruja porque no lo disimulo… Soy bruja porque soy directa, me dicen bruja porque no hablo por la espalda de nadie… Soy bruja porque soy estricta con mis hijos, me dicen bruja […]
¿Les pasa a menudo que en sus actividades diarias se encuentran con gente mala vibra que arruina completamente su día? A mi sí, y bastante seguido. Quizá porque soy una fiel creyente de las energías, positivas y negativas, pero me ocurre con frecuencia que con solo mirarme mucha gente me transmite su mala onda. Yo lo siento enseguida, desde el primer día, desde el primer momento, y me alejo de una y me convierto en alguien muy muy antipática con esta clase de personas… ¡va de reto Satanás! Pero veamos: ¿cómo detectar a uno? Pues no lo sé. A veces es simplemente una cuestión de emociones y sensaciones, otras el poder darse cuenta que las cosas que hacen y –sobretodo- dicen obedecen a un colectivo y nada a lo que realmente quieren decir o hacer. En otras ocasiones cuesta un poco más, porque son actores profesionales que pueden esconderse meses, incluso años. Es una máscara perfecta. Sucede también que en ciertas situaciones nos engañamos, y yo –debo admitirlo- soy campeona para ello. ¿Les ha pasado como a mí que a veces conocen a alguien y algo de él o ella les dice “nooo, algo tiene esta persona, algo pasa con […]
Se habla demasiado de ello y se lo ha sido satanizado de manera tal que hasta parece una aberración. Y no, ser feminista no es nada de eso. En mi caso, incluso, ha sido liberador. He aprendido a conocerme pero, por sobre todo, a ser consciente de una realidad desconocida para muchos. Existe la desigualdad, sí, y las mujeres todavía debemos luchar por cosas que tendrían que ser normales y naturales para nosotras. Es por ello que quiero hacerles una invitación: comencemos por comprender qué significa en realidad ser feminista porque, aunque muchos piensen lo contrario, no es lo opuesto al machismo. Es, sencillamente, la constante búsqueda de la igualdad de oportunidades para los géneros masculino y femenino. Soy feminista entonces porque creo firmemente que bajo ningún concepto la mujer es menos que el hombre. Dicen por ahí que una feminista no es femenina, y es ¡FALSO! A mí me encanta usar tacos, faldas, maquillarme, ir a la peluquería, ser mamá, estar de novia. Amo que me abran la puerta del auto, que me inviten a comer, que me hagan algún regalo… Dicen también que no hacemos las cosas de la casa, y a mí me encanta tenerla ordenada, decorarla […]
Seamos sinceras y admitámoslo: las mujeres también hablamos de sexo. Sí, hoy más que ayer, y seguro cada día un poquito más. Sin embargo, la otra gran verdad es que aunque sí lo hacemos, este tema lo tocamos únicamente en nuestros círculos de confianza, con amigas muy muy íntimas. El sexo sigue siendo aún un tema tabú en nuestra sociedad, continuamos pensando que hablarlo y socializarlo nos hace “ver mal” ante los ojos del mundo. ¿Por qué? Porque en pleno siglo XXI todavía pensamos que hacerlo nos retrata como precoces, ligeras, dañadas, zorras, putas, etc…. El sexo debería ser parte de nuestras conversaciones. Sobre todo con nuestras parejas. Hablarlo más seguido nos evitaría algunos problemas emocionales, disminuirían las infidelidades y nuestros encuentros sexuales serían mucho más placenteros. Pero lo mejor de todo es que tendríamos la libertad de decirle a la persona que tenemos al lado lo que nos gusta, cómo nos gusta y por qué nos gusta. Qué queremos hacer y hacia queremos ir. La libertad en la cama es lo más parecido al paraíso. Pero no es tan fácil como debería. De hecho, aún estando convencida, yo misma me demoré más de un año en escribir este texto, […]
Mañana cumplo 37 años y, mirando hacia atrás, estos últimos 365 días han sido más que decisivos en mi vida. Ya desde el 1 de Enero tuve claro que tenía que cambiar todo. No sé si por mi inconformidad de mantenerme mucho tiempo en un mismo lugar, o sencillamente porque siento que cuando entras en un estado de confort constante estás siempre más cercano a la mediocridad. No lo sé, así soy yo. Defecto o virtud, todo aquello es parte de Catrina y he aprendido a aceptarme como soy. En estos doce últimos meses logré una total conexión conmigo misma. Solté lo que tenía miedo de liberar, lo que creía que no debía dejar ir por miedos o por la bendita “estabilidad”. Salí de TC Televisión cuando comprendí que la seguridad no estaba allí sino en mí, y no saben lo feliz que me siento. TC fue una experiencia que me enriqueció muchísimo. Producir ahí me dio seguridad en mí misma ya que armamos un departamento de dramatizados desde cero y logramos productos que, gusten o no, fueron exitosos. Pero lo que más agradezco a esta empresa es que fue el lugar que me permitió darme cuenta que, quizá, mi […]
Catorce años han pasado ya desde la primera vez que pisé Guayaquil, y es increíble. Sí, aunque no me haya dado cuenta, llevo ya más tiempo viviendo en Ecuador que el que viví en Chile, el país en el que nací, crecí y estuve por doce años, e incluso que Perú, donde mi vida transcurrió por una no menos importante década. Aún recuerdo el primer día como si fuera ayer: estaba realmente muerta de miedo pero también llena de ilusiones por comenzar una nueva y diferente etapa de mi vida, Ecuador no estaba en mi órbita para ese entonces pero, como siempre he sido avezada, vivir en un lugar diferente sin conocer a nadie era parte de una historia de vida que tenía que suceder. Y fue así como comenzó mi aventura aquí en aquel ya lejano 2004… Guayaquil fue desde el inicio –y lo es todavía- una ciudad que acoge, que envuelve de mil formas. Para muchos el calor puede ser algo muy complejo, especialmente durante los meses de invierno, pero a mí me abrazó, al igual que su gente que en su mayoría me recibió con una sonrisa, y aunque unos cuantos lo hicieron con seriedad al final […]
Lo hice días después de publicar mi escrito del miércoles anterior y no imaginan cuan liberador fue –y es- ese magnífico ejercicio. Así es, solté. Solté finalmente y lo hice para comenzar de nuevo, solté con la fuerza que el escribirlo antes me dio para hacerlo. Dejé ir lo que me tenía incómoda pero, por sobre todas las cosas, solté todo lo que no me hacía bien. Y no fue tan difícil: dije lo que tenía que decir a las personas que debía, así como callé con otras que sinceramente no merecían explicaciones. Solté lo que me tenía presionada y no me dejaba fluir, dejé ir a seres humanos cercanos que parecían irremplazables, pero… ¿no les ha pasado que a veces se aferran a gente que les resta y no saben cómo salir de ellos? Bueno, me pasó a mí la semana pasada, y la verdad es que aquel instante en que les dije “adiós” fue otro momento realmente liberador. Estuve en una etapa de introspección en la que me analicé y, aunque no se diera cuenta, me alejé del mundo para poner mi vida en una balanza. Me pregunté una y mil veces qué era lo que realmente quería, […]
¿Soltar o dejar ir? Vaya ejercicio que la vida nos impone cada cierto tiempo sin avisar. Soltar… dejar ir… cuando tomas decisiones que meses atrás, o quizá tan solo semanas, pensabas que eran imposibles. Soltar situaciones que te generan malestar, abandonar lugares que te roban la paz, dejar ir a la gente tóxica. Soltar para renacer, dejar ir para desintoxicarte. Soltar lo que no te suma, dejar ir lo que te resta. Sacudirte, sacarte todo de encima, absolutamente todo lo que no te permite avanzar. Lo que te estanca. ¿Difícil? ¡Súper difícil!… ¿Miedos? Sí, miles de ellos… ¿Interrogantes? Millones… Pero el temor aparece solo por el no saber qué va a ocurrir, por ese natural temor a lo desconocido. Es por ello que hago a diario el ejercicio de mirarme al espejo y repetirme quién soy, qué quiero, hacia dónde voy. Como un mantra, repito también mis fortalezas para que no se me olvide nunca lo que soy capaz de hacer. Sí, yo lo sé, pero ustedes que están leyendo también lo saben, así que hagan el ejercicio a diario. Nos atrevemos a soltar solo cuando llegamos a un punto de equilibrio con nosotros mismos, cuando nuestra vida está en […]