Cuando te tropiezas con gente talentosa en el camino no hay duda de que el universo te envía diferentes mensajes. Sé, y siempre lo he dicho, que tengo suerte porque me he tropezado con gente extremadamente talentosa. Sin embargo, mi historia con Álex ha sido diferente a las de los demás.
Al principio, Álex sentía vergüenza de acercarse a mí. Tenía ese “miedo” que mucha gente tiene antes de conocerme. Su gran amigo Víctor Arauz fue quien nos empujó a encontrarnos; nuestro primer trabajo juntos fue en la obra “Engrapados” y desde ahí me enamoré de él, no solo por su humildad sino por su deseo de mostrar su talento innato, sus ganas de comerse el mundo y su hambre por la actuación.
Hay pocos actores que toman tan en serio la actuación, casi ninguno vive para actuar, como lo hacen Álex o Víctor. Ellos realmente actúan por convicción, saben que pueden transformarse y representar miles de personajes a través de su arte. Sienten que con la actuación llevarán mucho más que risas o lágrimas a quienes los ven.
Por eso, después de “Engrapados” llegó “Lost” y luego surgió la oportunidad de invitarlo a TC. Les dije a los directores que deseaba tener a Álex en el elenco de Cuatro Cuartos, porque sabía que con él podíamos tener un personaje que causaría impacto.
La primera reunión en el canal fue, por decirlo de algún modo, ligera. Él habló de este personaje que tenía, “ese man” llamado “El Brayan” que, pulido, podía funcionar. Hizo una imitación del personaje en la mesa de mi oficina y se me erizó la piel. Sin dudarlo ni un segundo miré al guionista y juntos dijimos “este es”. El Brayan fue uno de los primeros personajes confirmados de la producción, y la verdad es que Álex tuvo mucho que ver.
Yo sabía que, si la novela funcionaba, Brayan iba a trascender… así como sabía que si la novela fracasaba, Brayan iba a pegar. Lo sabía por la capacidad de Álex de componer temas musicales, de adaptarse a los demás actores, de buscar crecer al lado de los demás y sobre todo por su enorme simpleza de no desear opacar a nadie.
Mucho más que por su talento, Álex es grande por su manera de llevar el éxito. No le gusta disfrutarlo solo, no pretende brillar solo: Álex es luz para todos los que están a su alrededor.
Además, Álex tiene la suerte de estar rodeado de actores de primer nivel, tan generosos como él. Un David Reinoso que desde el primer día lo hizo lucirse en una dupla única, porque David inspira a Álex y porque Álex respeta tanto a David que se deja guiar. Frances Swett, “la pelucona” que tiene todo para brillar, lo hace porque Álex le abre todos los espacios, y ella los aprovecha nutriendo a Álex con todos los conocimientos escénicos que tiene.
Créanme, todo eso no es normal en este medio. He visto cómo seudoactrices se encierran y no ayudan a su compañero a desarrollarse, o viceversa. El egoísmo en la televisión es grande, poca gente quiere crecer de verdad y ver crecer a los demás a su alrededor.
El Brayan, además de ser tan ñengoencantador, ha tomado lo mejor de Álex: su humildad, su sencillez y ese talento que trasciende la pantalla. Ese carisma que hace que los niños griten su nombre y Álex se emocione hasta las lágrimas. Ese que hace que las generaciones se inspiren y se identifiquen con él. Ese que hace que este personaje sea más que grande que su fama.
Por eso, Álex, no cambies. Mantén los pies en la tierra y tu imaginación en las nubes, vuela tan alto como quieras volar, brilla como solo tú sabes hacerlo y sigue derramando éxito, risas y satisfacciones a tu alrededor.
Me hace feliz ver cómo llega tu momento, el que tanto estabas esperando. ¿Te acuerdas cuando me decías “yo sé que algún día podré mostrar mi talento”?. Pues ese día ya llegó, es hoy. Vuela alto.