Querer sentirnos más a gusto con nosotras mismas no es ninguna ridiculez. Lo ridículo es avergonzarnos de tener los años que tenemos, como si fuera un pecado, o decir nuestra edad con tristeza, como si lo hubiéramos perdido todo.
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Un hombre golpea a una mujer y recibe una palmadita en la espalda de la justicia. ¿Por qué no nos indigna la violencia hasta que es demasiado tarde?
Fue un año de muchas pruebas. Hubo momentos en que quise mandarlo todo por la borda, pero también descubrí qué es lo que me mantiene firme y andando.
Nos estamos quedando en los titulares y nuestro deseo por figurar en las plataformas virtuales nos convierte en monstruos.
La malagradecida piensa que dar las gracias es un sinónimo de debilidad; no sabe que es la gratitud con la vida la que nos prepara para el éxito.
Quizás creemos cada vez menos en las promesas de los políticos con experiencia. ¿Pero un presentador o concursante de reality tendrá la independencia para fiscalizar y legislar?
A veces, la pasión domina los actos del que la siente, perdemos la razón en la carrera por tenerla.
«Eres sexy» no define lo que soy. «Ya deja a tu novio» no es una orden aceptable y «mejor te verías sola» es una sugerencia que ninguna mujer debería tener en cuenta.
Cuando encontré a Teresita en mi camino, bastaron un par de minutos para que me dejara más que una lección, una inspiración
El envidioso se odia a sí mismo porque no consigue lo que tiene el otro, y odia al otro porque él no lo tiene.
La paz es un propósito de vida y, por tanto, una decisión de poner de lado nuestro ego y perdonar.
Mientras miro a mi hija crecer, hay niñas que son vendidas como esclavas sexuales.