¿Les pasa a menudo que en sus actividades diarias se encuentran con gente mala vibra que arruina completamente su día? A mi sí, y bastante seguido. Quizá porque soy una fiel creyente de las energías, positivas y negativas, pero me ocurre con frecuencia que con solo mirarme mucha gente me transmite su mala onda. Yo lo siento enseguida, desde el primer día, desde el primer momento, y me alejo de una y me convierto en alguien muy muy antipática con esta clase de personas… ¡va de reto Satanás!
Pero veamos: ¿cómo detectar a uno? Pues no lo sé. A veces es simplemente una cuestión de emociones y sensaciones, otras el poder darse cuenta que las cosas que hacen y –sobretodo- dicen obedecen a un colectivo y nada a lo que realmente quieren decir o hacer. En otras ocasiones cuesta un poco más, porque son actores profesionales que pueden esconderse meses, incluso años. Es una máscara perfecta.
Sucede también que en ciertas situaciones nos engañamos, y yo –debo admitirlo- soy campeona para ello. ¿Les ha pasado como a mí que a veces conocen a alguien y algo de él o ella les dice “nooo, algo tiene esta persona, algo pasa con él(ella) que no me gusta”? Pero no hacen caso, no se escuchan, y entonces pasa el tiempo y de repente ¡PUM!, sale la bestia… Entonces ya no hay nada que hacer, no importa cuánto te reclames a ti misma o te atormentes con el bendito “¿por qué soy tan cojuda?” o con el tradicional “¿por qué no me escuché a tiempo?”, la mala vibra ya está allí y mientras mejor te va en la vida más mala energía tendrás a tu alrededor, aunque también más fácil se te hará detectarla.
Dicen por ahí que el camino al éxito es solitario, y es cierto. ¿Cuánta gente realmente disfruta del éxito ajeno? ¿Cuántos son los que se alegran de verdad cuando a otro le va bien? ¿Cuántos realmente desean que a su compañero le vaya bien? ¿Cuántos son los que celebran los triunfos de los otros de verdad, de corazón? Pocos, muy pocos. Esa es la gran verdad. Por eso es importante el ejercicio de amarse, de tener seguridad en una misma, de ser autocrítico pero no criticarse siempre. Crecer y confiar en uno mismo, esa es la mejor manera de huir de esa mala energía.
Al final, el camino siempre estará lleno de personas que critiquen, que juzguen. Que señalen. Lo importante es aceptar que eso es y será así, y ser agentes de cambio. Esa mala vibra que tanto nos atormenta durará solo el tiempo que le permitamos molestarnos porque, como un troll, vivirá solo el tiempo que tardamos en bloquearlo.