Puedes estar a favor o no de la despenalización del aborto. Puedes estar o no de acuerdo con el feminismo. Puedes ser religioso o agnóstico, liberal o conservador, tener la orientación sexual que te dé la gana. La gran verdad es que puedes vivir como quieras y nadie tiene por qué señalarte o juzgar si lo que haces está bien o mal. Lo que sí que no está bien es desinformar, mentir, re victimizar… ¡es inaceptable! Los puntos de vista son discutibles y no siempre se puede y/o se debe estar de acuerdo con todo lo que se debate, mucho más en un campo minado como son las redes sociales.
¿Que Twitter está lleno de trolls? Sí, es verdad. ¿Que las redes le dan voz a los odiadores? Sí, también es cierto. Pero así como viralizan las opiniones de los estúpidos, es innegable que visibilizan y potencian a los más débiles, a las minorías, así como aquellas personas que de una forma u otra está en la búsqueda de justicia.
Las redes son, además, aquel lugar donde se ponen sobre la mesa tópicos que, sea por la razón que sea, no se debaten en otros espacios y mucho menos en los medios de comunicación tradicionales. Por lo tanto, es importante alzar la voz cuando algo está bien en estas plataformas, pero sobre todo cuando algo anda evidentemente mal.
Mi posición frente al aborto es pública y clara. Considero que toda mujer debe tener libertad sobre ella misma. Creo firmemente que nadie debe ir presa por abortar. Y estoy convencida de que es inhumano obligar a alguien que fue violada a tener un hijo que no quiere tener. Por eso, porque es inhumano e injusto para mi, quiero decir también que es asqueroso que alguien –sea quien fuere- cuelgue un video de muy mal gusto retando a las víctimas de abuso sexual a que “se hagan responsables”. Eso es no tener límites es, de hecho, ser un verdadero imbécil. Ser un corto de mente.
Y así como me parece terrible esta publicación, me parece aún peor que haya gente que le de likes o que incluso la retuiteen, mucho más si quienes lo hacen son representantes de instituciones como la Iglesia que, en teoría, deberían predicar con el ejemplo y buscar asegurarse que todos convivamos en paz, y no que nos dividamos y radicalicemos. Es inmoral que un sacerdote lo haga, y doble moral lo que predica.
De lado y lado los debates deben darse con altura, con educación. Con argumentos y con respeto. Estoy convencida que todos podemos convivir en armonía sin necesidad de estar o no de acuerdo en uno o en varios temas. Creo firmemente, también, que la única forma de avanzar como sociedad es que dejemos de creernos absurdamente genios, que no seamos tan pero tan cortos de mente y que, por el contrario, pateemos el tablero y discutamos civilizadamente sobre la mesa todos estos temas.
Lo que hoy se está tratando en la Asamblea es si se debe encarcelar a una mujer por abortar luego de una violación. Nada más. Absolutamente nada más. Ese es el único tema, todos los demás extras y enunciados no vienen al caso. Es por eso que la desinformación es un crimen y mucho más emitir criterios que re victimizan a las miles de mujeres que son violadas en este país. Decir que “hay que hacerse responsable” es algo sin nombre, tan bajo, sucio y repugnante que debería ser un delito. No nos quedemos en lo viral, vamos mas allá de los titulares, investiguemos, conversemos y escuchemos a ambas partes. No seamos cortos de mente.