Dicen que la vida no es otra cosa que la suma de nuestras más pequeñas y grandes decisiones, y es más que cierto. Puede ser que a medida que crecemos y nos enrumbamos en la vida lo notemos cada vez menos, pero a cada momento estamos eligiendo algo de la misma forma y al mismo tiempo que descartamos algo. Grandes y pequeñas decisiones, a eso nos dedicamos.
Y la vida es eso que se genera a partir de nuestras elecciones, y todo aquello que transcurre entre esa disyuntiva y la próxima: ¿Me despierto o duermo cinco minutos más? ¿Huevo o fruta en el desayuno? ¿Qué me pongo hoy? ¿Qué preparar para el almuerzo?… Pero las pequeñas decisiones siempre van de la mano con grandes elecciones: ¿Debo salir con él? ¿Puedo confiar en ella? ¿A quién debo escuchar? ¿Qué debería contestar? ¿Me hago o no la cojuda? ¿Vale la pena pelear esta batalla?…
Nuestros días están llenos de preguntas y respuestas. De admisiones y descartes. Y aunque cada alternativa admitida o descartada tenga un valor distinto para cada ser humano, lo interesante es que todos nos sometemos a cada instante a algún veredicto final, y que si bien esas decisiones determinan nuestra vida muchísimas veces van todavía más allá e influencian y generan consecuencias en la vida de los demás.
Y es allí que radica la tremenda importancia de elegir, y de elegir bien, que nos persigue desde niños. Por supuesto que entonces teníamos a nuestras mamás siempre detrás nuestro para decirnos si nuestras elecciones fueron buenas o no, y luego contamos con la ayuda y opinión de un mejor amigo, del novio, esposo, ex esposo, nuevo novio, hijos, compañeros, jefes… Pero este domingo nos enfrentamos a la necesidad y obligación de tomar decisiones, decisiones de gran importancia para el futuro del país.
Por más extrañas o lejanas que nos parezcan las preguntas, no dejemos en manos de nadie nuestro futuro y el de las personas que amamos. No nos dejemos manipular y tomémonos en serio esta nueva oportunidad que se nos presenta para corregir y mejorar el rumbo del país. Vivimos tomando decisiones, es cierto, pero este domingo en la Consulta Popular enfrentémonos a las siete interrogantes con responsabilidad y valor, como que fueran las siete elecciones más importantes de nuestra vida, y decidamos lo mejor para el país y para nosotros desde lo más profundo del cerebro y del corazón.