Aún no terminamos de conocer los resultados oficiales de la última Consulta Popular y en menos de 24 horas, una vez más, la Justicia del Ecuador está nuevamente en la mira. Varios hechos han sucedido desde el lunes, día en que el ex Presidente Rafael Correa fue citado a declarar por el denominado ‘Caso Petrochina’ pero la novedad fue que el Fiscal le realizó todas las preguntas enviadas por Fernando Villavicencio. Al mismo tiempo, Carlos Ochoa fue destituido de la Supercom (Superintendencia de la Información y Comunicación) y la Asamblea Nacional dio paso a su Juicio Político, mientras que en la audiencia de revisión de la sentencia a Galo Lara el tribunal decidió no revisarla al considerar no válidas las pruebas presentadas por la defensa, entre ellas varios testimonios valiosos.
Estos hechos acaparan las primeras planas de los diarios y los minutos más importantes de los noticieros al mismo tiempo que inundan de comentarios las redes sociales. Yo, sin embargo, me pregunto: ¿Qué pasa cuando no se es el ex Presidente Correa, Galo Lara o Ángel Polibio Córdova? ¿Qué pasa cuando no eres una persona pública o no tienes un apellido rimbombante? ¿Qué pasa cuando los N.N. se enfrentan a la justicia?… Definitivamente la justicia está en la mira hace mucho. Todos los días nos enteramos de casos, sentencias, atropellos y/o fallos sin justificación, mientras que en otras causas existen evidencias que hablan por sí solas pero no son tomadas en cuenta por los fiscales. No obstante, vivimos tiempos de cambios y como ecuatorianos debemos aprovechar para exigir que estas cosas cambien desde la raíz. No a medias. No en partes. El tema de la justicia nos afecta a todos y cada uno de nosotros como miembros de la sociedad, sin importar nuestro género, orientación política, religión, nivel socio económico o cultural… ¡la justicia debe ser imparcial y objetiva!
Pero no lo es. Tengo muchas interrogantes como, por ejemplo, ¿por qué no se tomó en cuenta evidencias que ameritan una revisión de la sentencia de Galo Lara? ¿Por qué Fernando Villavicencio continúa con un grillete en su tobillo aunque sigue presentando evidencias de corrupción desproporcionada? ¿Por qué un chico es acusado de violación aún cuando existen varias evidencias que demuestran lo contrario? Y acá me voy a detener un momento: no conozco a Pepe Tola, nunca he trabajado con él y reconozco que solo supe de él cuando entró a trabajar a Ecuavisa. Sin embargo, no me atrevería a escribir de él si no hubiese investigado su caso, y es muy claro que mientras él y su defensa tienen las pruebas que demuestran su inocencia los jueces hacen caso omiso a las mismas. La vida de un chico joven, con futuro, se truncó por un fallo desproporcionado sin que haya siquiera una mínima investigación de por medio. No obstante, sí gozan de libertad otros acusados por el mismo delito, con elementos suficientes que prueban lo contrario. ¿Qué clase de justicia es esa? ¿Qué clase de justicia tenemos cuando valientes como Villavicencio son atacados y corruptos como muchísimos que caminan libremente por nuestras calles son impúdicamente perdonados?
Es momento que la justicia también cambie, que la justicia sea justa. Que los jueces y fiscales sean hombres y mujeres que nos den seguridad. Que podamos hacer nuestras vidas sin miedo, sabiendo que tenemos el respaldo de un sistema judicial honesto y sin fisuras que nos garantice el trato justo que todos merecemos. Vivimos una época de cambios, ya votamos, ya manifestamos abiertamente como nos sentimos, ahora es tiempo de exigir que las promesas se cumplen y que los cambios se den. Partamos con la Justicia que tiene muchos años ya en la mira…