Se habla demasiado de ello y se lo ha sido satanizado de manera tal que hasta parece una aberración. Y no, ser feminista no es nada de eso. En mi caso, incluso, ha sido liberador. He aprendido a conocerme pero, por sobre todo, a ser consciente de una realidad desconocida para muchos. Existe la desigualdad, sí, y las mujeres todavía debemos luchar por cosas que tendrían que ser normales y naturales para nosotras.
Es por ello que quiero hacerles una invitación: comencemos por comprender qué significa en realidad ser feminista porque, aunque muchos piensen lo contrario, no es lo opuesto al machismo. Es, sencillamente, la constante búsqueda de la igualdad de oportunidades para los géneros masculino y femenino. Soy feminista entonces porque creo firmemente que bajo ningún concepto la mujer es menos que el hombre.
Dicen por ahí que una feminista no es femenina, y es ¡FALSO! A mí me encanta usar tacos, faldas, maquillarme, ir a la peluquería, ser mamá, estar de novia. Amo que me abran la puerta del auto, que me inviten a comer, que me hagan algún regalo… Dicen también que no hacemos las cosas de la casa, y a mí me encanta tenerla ordenada, decorarla y re decorarla, cocinar de vez en cuando, y soy muy muy feliz cuando logro tener un hogar acogedor. Y puedo seguir con muchísimos ejemplos más, porque ser femenina y maternal no es antónimo de ser feminista. Que quede muy claro.
Soy feminista porque abogo por el derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo. Soy feminista porque soy consciente que aún queda mucho por hacer, que existen desigualdades salariales, que debemos acabar con la violencia de género, que nos falta ocupar más puestos directivos. Falta, falta y falta mucho más todavía.
Soy feminista porque rechazo enérgicamente cuando frases como “ella lo provocó”, “no debió ponerse una falda tan pequeña”, “está muy sexy”, y muchas más, se utilizan para justificar actos de violencia, acoso y abuso hacia las mujeres. Soy feminista porque educo a mi hija diciéndole que nadie puede decirle qué puede hacer o qué no, qué ropa usar, qué pensar, cómo hablar o cómo decidir sobre sí misma. Soy feminista porque educo a un niño que sabe que la mujer está en igualdad de condiciones, que entiende que un hombre lava los platos, barre, tiende la cama, y no clasifica las tareas de acuerdo al género.
Soy feminista porque digo siempre mi punto de vista y no me importa en lo absoluto el qué dirán, porque me alejo de las ‘reglas sociales’ que al final no benefician a nadie más allá de un grupo de desocupados que se creen dueños de la verdad o conocedores del mundo. Soy feminista porque quiero mujeres independientes, con igualdad de oportunidades, con igualdad de condiciones.
¿Te quedó claro ahora sí qué es ser feminista?