Hoy me extraño un poco. Sí, así es, mis dedos se deslizan sobre las teclas pero siento que no soy yo en realidad, que es otra Catrina la que escribe estas líneas. Y es que esta ha sido una semana para el olvido, una de aquellas en las que me siento de una determinada forma pero no puedo actuar en consecuencia con lo que ocurre en mi interior. ¿Les ha pasado? Los últimos siete días transcurrieron como un terrible torbellino: mi papá murió, no pude estar junto a mi mamá en ese horrible momento, el tiempo no me ha alcanzado para nada, y una vez más me postergué. Me abandoné.
En este momento, sin embargo, hago un esfuerzo y trato de pensar un poco más en mí. Tengo la enorme sensación de que tengo que dedicarme un poco de tiempo pues he estado pensando en todos y en todo, menos en lo más importante, menos en mí. Y así, en estos días he dicho cosas que no siento, aguantado lo que no debo, perdido la paciencia, me he hecho la de la vista gorda, he empezado a sentir que no debo confiar en gente en la que estoy confiando… En fin, solo he pensado y sentido pero no me he escuchado. No me he permitido aclarar lo que creo/siento/pienso. Al menos hoy lo estoy escribiendo, y eso ya es un paso para realizarlo. Esperaré a que termine esta semana extraña y comenzaré a obedecer nuevamente a mi sexto sentido. Prometo no volver a decir sí a todo, ni sonreír por compromiso. Había dejado de hacerlo pero cuando me abandono vuelvo a esas prácticas de postergación que me remecen y me sacan de mi equilibrio.
Así somos las mujeres, emocionales, pasionales, y en mi caso todavía más. Muchas emociones en muy pocos días. Mucha responsabilidad en corto tiempo. No logro aún mantener el centro cuando las cosas se me juntan, y es algo que debo trabajar. Comienzo hoy mismo.
Siempre he escrito que las mujeres, más allá de ser multifuncionales, tenemos la capacidad de vivir una situación dolorosa y reírnos a la vez con nuestros hijos, o estar cansadas y hacer un enorme castillo de arena con ellos. Tenemos personalidades adaptables y estamos preparadas para afrontar momentos duros en situaciones extremas. Lo digo, lo escribo y lo reafirmo. Solo que hoy lo hago con un fin, el de no olvidarme de mí, el de saber que puedo hacer todas estas cosas pero también debo darme mi espacio, mi lugar y mi tiempo. Seguro a muchas les pasa lo mismo pero pocas lo admitimos, pero, tranquilas, que empezar por nosotras no nos hace egoístas sino reales.