Ya son más de dos millones los venezolanos que han huido de su tierra en los últimos años, de los que al menos 629 mil luchan por sobrevivir en diferentes lugares de Latinoamérica. Venezuela, aquel gran país modelo de desarrollo hasta finales del siglo anterior, es hoy una nación totalmente partida, dividida, desangrada: 6 de cada 10 familias tienen al menos un integrante que buscó refugio fuera de sus fronteras. Y los números siguen creciendo…
La gran mayoría emigraron por la terrible inseguridad que viven en su país, pero también hay quienes lo hacen por decepción. Por desesperanza. Por desilusión. No existe la certeza de que la situación cambie, ni siquiera que mejore. No tienen futuro.
La crisis es evidente, es real, tiene años sucediendo y nadie hace nada. Y cuando hablo de hacer me refiero a actuar con hechos, no con palabras. Sé que no hay mucho que podamos hacer desde acá, pero lo que sí podemos es manifestarnos, no quedarnos callados en un silencio cómplice que impide que se presione a la comunidad internacional y a sus líderes para que actúen, que se pongan los pantalones y judicialicen los crímenes de lesa humanidad que se cometen. La muerte de Oscar Pérez no puede quedar en la impunidad. Ni la de él ni la de cientos de venezolanos que han perdido la vida buscando la democracia.
Espero que el Secretario General de la OEA lleve hasta la Corte Penal Internacional a Nicolás Maduro, un hecho que sentaría importantes precedentes. Sería una forma de conseguir una orden internacional de arresto porque la evidencia existe, los videos hablan por sí solos pese al silencio y la indiferencia sobre el tema. Da asco como algunos líderes callan, esclavos de acuerdos económicos. Da vergüenza que estando tan cerca estemos tan lejos a la vez. No basta con pedir la creación de campos de refugiados en las fronteras para acoger a los miles refugiados. Que les den víveres y un lugar para dormir es correcto pero no es suficiente. Que Perú otorgue más de 11 mil visas humanitarias es un ejemplo, pero todavía falta mucho más. Que la Unión Europea sancione a los principales líderes de Venezuela es lo correcto pero no garantiza soluciones inmediatas…
Venezuela lleva años desangrándose bajo una dictadura disfrazada. ¿Qué más contundente que el asesinato de aquel ‘policía rebelde’ para poner entre la espada y la pared a Maduro? Es realmente indignante que el líder de la pesadilla venezolana siga utilizando las redes sociales para hablar de su ‘patria grande’ al mismo tiempo que minimiza lo que sucede a su alrededor y culpa a los demás de la crisis. Según sus redes Venezuela es el mejor país del mundo… ¡Soberbio, mentiroso, patán y detestable!
¡Cómo dueles Venezuela! Por ello, hoy quiero pedirles algo: que este éxodo masivo que cada día trae a miles de venezolanos a nuestra frontera nos dé un poco más de humanidad, nos haga más recíprocos. Abramos nuestros brazos y nuestras mentes para acoger y entender a los más de 250 mil venezolanos que se han radicado en Ecuador en busca de alguna oportunidad, persiguiendo la luz al final del túnel.
Los ecuatorianos sabemos lo duro que es migrar, lo que cuesta adaptarse a un nuevo país y a una nueva sociedad. Muchísimos de los que vivimos acá somos migrantes o descendientes de ellos, y miles de familias conocen lo que es tener a un pariente en otras tierras en busca de mejores días. No olvidemos esto cuando nos encontremos en las calles con nuestros hermanos venezolanos, tampoco todo lo que ellos han pasado y vivido en los últimos años, todo lo que vienen dejando atrás. Tratémoslos con el respeto y cariño que merecen y sigamos manifestándonos por ellos y por todos los que aún están luchando y sufriendo en Venezuela. Que el cobarde asesinato de Oscar Pérez no sea en vano…