A veces nos negamos a creer que la violencia está cerca de nosotros. O, lo que es peor, nunca nos enteramos de que la gente más cercana a nosotros está siendo víctima de violencia. Especialmente en estos tiempos en los que la vida de los otros está tan expuesta, podríamos pensar que hay tantas mujeres viviendo una vida de ensueño, con el hombre perfecto y en la relación ideal. Esta semana he sentido un profundo dolor cuando me enteré de que una persona cercana está siendo maltratada, hace mucho tiempo. No solo eso, cuando lo corroboré sentí un vacío profundo.
¿Cómo me di cuenta? Empecé a atar cabos: de la noche a la mañana desapareció de todas partes, no contestaba llamadas, no aparecía en redes sociales, ni siquiera en Whatsapp. Por un momento llegué a pensar, ingenuamente, que se había ido del país. Y entonces vinieron otras preguntas…
¿Cómo no lo noté antes? ¿Cómo no vemos que hay tantas mujeres que confundimos el concepto del amor? Aguantamos conductas que no son normales, disfrazamos situaciones para convencernos de que lo que está pasando no es “tan malo”, o “es normal”. Duele, porque la veía cada quince días. Duele, porque aunque ahora puedo decirle algo, quizás ella no lo aceptará. Se avergonzará como si fuera su culpa. Como si ella hubiera provocado todo esto. Me invade el miedo al pensar que tal vez, algún día, será demasiado tarde.
A ti, te pregunto: ¿cuántas veces has disfrazado tus emociones? Lo llamas amor pero puede ser ansiedad, manipulación, inseguridad, culpa, conformismo, miedo o vacío espiritual. Y sigues repitiendo los episodios de violencia, verbal o física, esperando que el otro cambie. Saca de tu alma esa creencia de que el amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Ni es amor, ni tienes que soportarlo, sufrirlo, seguir creyendo que es normal.
Trata de encontrar serenidad, de repetirte a diario lo hermosa que eres, hasta que te des cuenta de que el amor -el verdadero amor- que necesitas lo encuentras en ti misma. Me abrazo a diario, sin temor a nada, para proteger mi autoestima, para que nadie la vulnere de nuevo. Hoy quiero compartir contigo mi mantra:
Si te obliga, no es amor
Si te pega, no es amor
Si te cela, no es amor
Si te invalida, no es amor
Si te insulta, no es amor
Si te reprime, no es amor
Si te hace llorar, no es amor
Si te asusta, no es amor
Si te amenaza, no es amor
Si te grita, no es amor
ES VIOLENCIA
Repítelo conmigo, todos los días. No importa cuántos años tienes, no importa que ya tengas muchos años de casada, o de novia. No importa la condición social, tampoco la preferencia sexual. No te abandones a una vida llena de violencia. No es lo que mereces y no lo aceptes solo porque le temes al futuro. El amor es la ausencia del miedo.