Debería haber muchos más momentos para dar las gracias en esta vida, pero los seres humanos somos así de extraños, solo agradecemos cuando algo comienza o termina. O cuando vivimos algo especial. Yo, sin embargo, y aunque no siempre lo logro, trato de hacerlo cada vez que puedo, así como inculcarle día a día a mis hijos que decir “gracias” es importante, pero que ser agradecido y demostrarlo lo es muchísimo más.
Por eso hoy que se emite el último capítulo, quiero agradecer especialmente a todos quienes estuvieron involucrados en Maleteados. Y lo hago de corazón. A diferencia de todos los demás proyectos que he hecho, este tuvo mucha contra desde el inicio: tiempos, miedos, envidias, trabas, cambios, nuevos inicios… Solo un grupo de valientes se atrevió a tomarlo como un reto, y, contra viento y marea, ese grupo de valientes de verdad lo llevó hasta el final y nos entregó un producto de altísima calidad.
Este proyecto, además, me ayudó a conocerme un poco más a mí misma y, a la vez, a darme cuenta una vez más de a quienes tengo alrededor. Sí, porque una cosa es lanzarse con algo que ya es una fórmula conocida y ganadora, y otra muy distinta es proponer algo totalmente nuevo, teniendo como única certeza y sustento al elenco, al guión y a la experiencia. Hay que ser arrecho, hay que tener ovarios y huevos. Y esta serie no solo que me dejó con más ovarios que antes sino que, también, me ayudó a reconocer a quienes le sobra y a quienes le falta huevos para atreverse.
Pero no solo eso. Maleteados me abrió un sin número de oportunidades que de a poco se multiplicarán, eso lo tengo claro, de la misma forma que le permitió a muchas personas vivir nuevas experiencias, a algunos reencontrarse con Ecuador, a otros probar por primera vez lo que es la televisión, vencer sus miedos a los cambios e, incluso, nacer y hasta renacer… así como también hubo los que solo pasaron. Gracias a todos los que se comprometieron y, con su profesionalismo, hicieron que lográramos lo que nadie jamás imaginó, que tuviéramos resultados extraordinarios y especialmente que mantuviéramos una historia que enamoró a todos. Este es un logro de los que no temen y se arriesgan, porque bien dicen que la mejor forma de no equivocarse es no hacer nada pero para eso prefiero equivocarme mil veces.
Gracias porque con cada proyecto nos reinventamos. Gracias a TC por confiar y por dejarnos volar. Gracias al equipo que tuvo la valentía de lanzarse a hacer cosas nuevas. ¡Gracias! Y gracias también a la gente que se sigue enamorando y alegrando, incluso a los que nos han odiado –y continúan haciéndolo- a los personajes y sus historias, porque créanme que leer sus comentarios en las redes y saber sus emociones alimenta la creatividad de todos. Buenas o malas todas sus opiniones nos sirven.
Y termino con esta reflexión: cuando alguien les diga “¡no!”, cuando un grupo de personas crea que no lo lograrán, cuando muchos los miren con desdén o desconfianza, simplemente miren a su interior, reconozcan su fuerza y sus fortalezas y háganlo, láncense, no dejen que nadie les corte las alas porque cuando se hacen las cosas bien y a conciencia no existe nada que nos impida volar.