Ya estamos viviendo los primeros días de Enero que, como siempre, nos ofrecen aquella maravillosa oportunidad de plantearnos nuevas metas, de experimentar nuevos e increíbles comienzos. En mi caso, tengo una nueva serie a la vuelta de la esquina (Maleteados) así como –gracias a la aceptación de todos ustedes- otra temporada de mi Turcafé. Tengo también nuevos proyectos en mente y mucho pero mucho teatro, sin contar con que este mes será súper especial porque cumple años mi abuela, a quien admiro con toda mi alma, y el hombre que me roba suspiros también.
Enero trae muchas cosas buenas a mi vida, pero no pretendo empezar mi año sin poner las cosas en orden. Terminé 2017 anhelando momentos que me hagan un mejor ser humano, sean buenos o malos, pero no los puedo pedir –peor recibir- sin estar en equilibrio. Debo entonces poner mis cosas en orden, desde lo material hasta lo emocional, y aunque es muy complejo es perfectamente factible. Solo hay que dedicar el tiempo correcto y suficiente a lo imprescindible, y tratar de sumar y atesorar momentos importantes para que disminuyan los urgentes. Lo urgente pasa y lo importante trasciende. Inicio entonces el año dedicándome más tiempo, y con eso a lo que es importante en mi vida, yo, mis hijos, mi casa, mi trabajo… y luego el resto.
Y los invito a hacer lo mismo. Lancémonos al hermoso ejercicio de empezar a priorizar lo que realmente queremos este año para no agobiarnos con el corre corre de la rutina y postergar. O, peor aún, postergarnos. Preguntemos más, quejémonos menos. Interesémonos más por lo que sucede a nuestro alrededor, no seamos indiferentes. Dejemos de lado el chisme o el titular sensacionalista y exijamos buena información. Que nada ni nadie nos quite el derecho a informarnos, porque una sociedad sin información está condenada a vivir presa, destinada a saber solo lo que unos pocos quieren, la verdad a conveniencia. Este 2018 no olvidemos que tenemos todo el derecho a cuestionar y sepan también que los periodistas tenemos que ser cuestionadores y no complacientes. Por eso tenemos pocos amigos, porque tenemos muchas fuentes.
Se vienen momentos de decisión y tensión para el país a inicios de este año, y eso debería ser importante para todos. Tomemos en serio todo lo que sucede a nuestro alrededor, por más que la política no nos guste o nos apeste. La próxima Consulta Popular marcará un antes y un después en la vida política del país, no volvamos a permitir que la corrupción se apodere del país como lo atestiguamos a diario. No, no, y no, ¡nunca más! No dejemos que vuelvan a dividirnos porque la polarización solo trae resentimientos, intolerancia, rechazo y dolor. No admitamos la perpetuidad, solo basta mirar hacia un costado para verificar cuánto daño hacen los gobiernos interminables.
Este 2018 marca el inicio de muchas cosas, nuevos comienzos, nuevos rumbos, nuevas condenas, nuevos juicios, nuevas oportunidades, nuevos horizontes… sepamos todos que gran parte de estos nuevos comienzos están únicamente en nuestras manos.