Usualmente suelo hacer escritos diferentes, pero, a diferencia de otros en los que pienso y repienso muchísimo lo que escribo, estas líneas están saliendo directamente desde lo más profundo de mi corazón. Esta no soy yo, es mi corazón expresándose sin limitaciones y, estoy segura, haciéndolo indirectamente en nombre de miles de personas que también te quieren y admiran, mi Úrsula querida, y que sienten que de alguna forma te conocen desde hace muchos años ya.
Raras son las amigas que he hecho dentro del medio televisivo. No soy de muchas amistades y no me interesa ser íntima de todo el mundo, pero Úrsula Strenge es sin dudas una de esas personas que ilumina y llena la vida de muchísimas personas, entre ellas la mía. Ella es de esos seres humanos que a pesar de vivir momentos duros siempre encuentra la forma de reconstruirlos correctamente, es de aquellas mujeres que empodera a las demás aún cuando no se proponga hacerlo, de las que siempre está dispuesta a hacer algo por ti si lo necesitas. Esa es su esencia.
Sí, así es ella. Trabajamos juntas en televisión por siete años y lo hicimos también fuera de ella; de hecho, lo seguimos haciendo. Hemos crecido de mil formas juntas, nos hemos apoyado en nuestros momentos más difíciles y más de una vez nos hemos juntado para conversar de todo lo que pasa en nuestras vidas. Esas charlas son tan amenas que podrían durar días sin aburrirnos, cambiando de tema a cada rato. Las mujeres como Úrsula jamás descansan, se reinventan, por eso entiendo y aplaudo su decisión de dejar Ecuavisa después de 16 años. Así es, ella está para mucho, muchísimo más, tiene todo un camino por delante y estoy segura que su legado va a ir mucho más allá de un programa mañanero.
Úrsula sabe que tiene y que puede dar todavía más. No sé si sea totalmente consciente de todo lo que logra transmitirle a la gente, se lo he repetido muchísimas veces ya que posee una fortaleza, dulzura, sencillez y personalidad que inspira de verdad. Y se lo dije nuevamente hace dos días que conversamos, cuando me contó que había tomado la decisión de irse. Hablamos casi media hora y conquistamos el mundo de nuevo, riéndonos como siempre. La felicité porque no es fácil tomar decisiones, mucho menos una como esa. Y es que lo que acaba de hacer es solo de valientes, de guerreras, de mujeres con personalidad. Me encanta ver a esta Úrsula decidida, sin miedo y sin el “no negado” (así la molestaba cuando le decía que tenía que aprender a decir “¡NO!”)…
Lo admito: me encanta ver a esta mujer fuerte, líder, decisiva e inspiradora. Me encanta sentir que mi amiga está cada vez más segura de sí misma, feliz, liberada y con una infinita fuerza por delante. Me encanta verte bien querida amiga y te agradezco por eso, porque me haces feliz. También por atreverte, por tomar decisiones. Por transmitir lo que transmites, por ser energía, por llevar dulzura, fortaleza y superación. Gracias por compartirme a mí y a todos la importancia de vivir el hoy, un día a la vez, sin necesidad de desesperarse por el futuro ni deprimirse por el pasado. Gracias por ser una mujer que inspira.
¡Abrazos y éxitos en tu nuevo camino!