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No creo en las religiones ni en quienes las profesan. Me alejo de las personas que utilizan el nombre de Dios como si fuese una palabra ligera. No confío en ningún ser humano que hable como si fuese un enviado del cielo pero actúa como el mismísimo demonio, y conozco a muchos así…
Creo en la verdad, creo en la gente que se muestra tal como es. Creo en Dios, sin duda, pero no creo en el Dios juzgador, ese del que hablan algunas religiones, ese que dice que eres bueno si actúas de una forma y malo si actúas de otra. Creo en los seres humanos pero no creo que todos son humanos… hay diferencias grandes entre ambos conceptos. Para ser más exacta, creo más en lo que veo que en lo que escucho. Soy una mujer visual y realista: para mí, las religiones han traído división, discriminación y muchas veces han sido las causantes de los grandes conflictos mundiales. Prefiero un ateo en paz que un cristiano agresivo, porque creo en la paz en todo el sentido de la palabra. El fanatismo religioso me parece lo más cercano a la ignorancia. Creo que todo en exceso es malo. Incluso el exceso de Dios.
Creo que confiar ciegamente en lo que dice un ser humano que asegura ser mensajero de Dios, embrutece. Lo creo, porque para mí lo más importante es creer en ti mismo. Eso te hace feliz, porque no hay nada más poderoso que sentirte segura de ti y creer en la gente que sabes que te ama. No dudar jamás del amor, pero darte el lugar que mereces para que seas capaz de recibirlo de la mejor manera. Respetarte, para ser respetado. Lo fundamental está en la autoestima, en cómo te ves, en proyectar positivismo y buena energía para que la gente positiva se te acerque.
Creo que a la gente buena le va bien porque hace el bien, y a la gente mala le va mal porque hace las cosas mal. Es sencillo: no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Creo que si deseas algo negativo, el mundo da vueltas y eso termina regresando a ti. Creo que si vives lleno de envidia jamás serás feliz. Creo que si pasas la vida mirando mucho al lado, nadie te mirará.
Creo que mis amigas son las mejores, me identifico con ellas; creo que mi equipo de trabajo es el mejor, pero sobre todo son mejores que yo… porque para triunfar en la vida debes rodearte de gente que sea mejor que tú. Creo que lo inimaginable sí puede pasar. Creo que hay muchos sueños que sí se hacen realidad si los buscas. Creo que la familia es lo más importante y creo que no hay regalo más lindo que un abrazo y un “te amo”. Creo que disfrutar de lo sencillo te convierte en afortunado, porque te da la capacidad de encontrar momentos de felicidad de manera continua.
Creer te hace bien, te hace grande, te da seguridad en la vida. Pero no creo en lo que me dicen que crea… soy cuestionadora por naturaleza, por eso seguramente le caigo mal a mucha gente, pero cuestionar te abre la mente, te da la capacidad de tomar decisiones, te hace querer superarte, te hace exigir más. Cristo era el mayor cuestionador, creía en sí mismo y tenía un objetivo. Él, Alá, Dios y Jehová estarían aterrados si supieran todo lo que los seres humanos han hecho en nombre de las religiones.
Han pasado semanas de recuerdos trágicos, de días de reflexión y de la definición de nuevos rumbos para el país. Sé que ahora podemos creer más en nosotros mismos, en lo que somos capaces de dar. No pongamos todas nuestras expectativas en los demás y lo que hagan o dejen de hacer, ese no es el camino. Aprendamos de las historias que nos llegan desde Manabí, de la gente que creyó que podía levantarse tras una catástrofe y lo hizo. Es en esa fuerza natural en la que creo, esa que puede convertirnos en agentes del cambio.