No es el ‘Día de la Madre’ porque, para mí, todos los días lo son. Mi mamá merece todos los homenajes del mundo, todo lo mejor. Y más, mucho más. Y aunque todos los días estoy con ella y ella conmigo, hoy más que nunca la extraño y deseo estar a su lado para abrazarla fuerte y decirle que la amo y que estoy profundamente orgullosa de ser su hija.
Ella tiene una fortaleza de otro mundo. Es tenaz, incansable. Tiene siempre las palabras precisas en los momentos perfectos. Transmite paz aunque muchas veces su interior se encuentre en conflicto, y posee la increíble y envidiable capacidad de sonreír siempre, siempre, aún cuando el mundo pareciese venirse abajo. Así es mi mamá. Es una guerrera, una mujer que pese a que la vida le pone miles de pruebas las supera todas día a día.
Hoy la vida la pone nuevamente a prueba y sé que quisiera derramar lágrimas, gritar. Gritarle al mundo que merece un descanso, pero no lo hace y tampoco lo hará. Juani, mi madre es de aquellas mujeres que aprendió a ser feliz haciendo feliz a los demás y, aunque muchas veces le he dicho que no debería ser así, ella sabe que la gran verdad es que la admiro demasiado. Me encantaría llevar un poco mas de ella en mí.
Y en estos días en los que el cielo gris de Lima se ve más oscuro que nunca, mamá está de pie, al lado del hombre que la ha hecho feliz durante trece años. En estas horas duras en las que Raúl siente que ya no puede más ella le regala sonrisas, caricias, y estoy segura que más de un chiste también. Él, mi padrastro a quien ya conocen y saben que amo, es el artífice de su fortaleza. Él es el sanador del alma de mi madre, el hombre que le devolvió las sonrisas en muchas formas y quien la hizo vivir con amor e intensidad. Pero hoy parece que la vida decidió virar la tortilla y es mamá quien está dando luz y fortaleza a Raúl en sus momentos más difíciles. Y él, como ella, sigue sorprendiéndome cuando pese a tanto, pese a todo, decide continuar sonriéndole al cáncer. Así también es él, por eso nunca serán suficientes los te quiero, los te extraño, y las gracias infinitas para los dos. Ambos son ejemplos de lucha. Y hoy más que nunca, cuando más cansado y más abatido está Raúl, mas imbatible está mi madre.
Este escrito lo hago desde el alma, lo hago con el corazón. Con el corazón abierto y los ojos mojados porque, mucho más allá de la impotencia que siento por no poder estar en Perú abrazándolos a los dos, han vuelto a enseñarme que no existe nada más importante que la familia. Porque en estos días en los que no he tenido tiempo para nada, paré, me detuve, y volví a mi centro… regresé a lo importante. Regresé a ustedes.
Mamá, hoy quiero que sepas que lucho día a día por llegar a ser aunque sea la mitad de lo que tú eres. Por tener la dulzura que te permite ponerle sonrisas hasta a los días más tristes, así como esperanza y fortaleza para afrontar los momentos más grises, para enfrentarte a la vida. Espero de corazón no defraudarte nunca y te pido perdón si alguna vez sentiste que fue así, pero a diario pienso, quiero y lucho por parecerme un poco más a ti. Por eso no importan los días, las horas o el lugar, entre nosotras jamás existirán las distancias. ¡Te amo mamá!, y siempre siempre estoy contigo…