Escribir para Nabil siempre será un placer. Hace ocho años que me enamora con esa mirada pícara, esa sonrisa dulce y esos besos que me matan de amor. Siempre ha sido un niño amoroso, emotivo, risueño y ocurrido. Le encanta contar historias; ama el fútbol: Cristiano Ronaldo marcó una etapa en su vida, Boca le dio la pasión y Barcelona la constancia. Y aunque le he comprado más pelotas que pantalones, siempre le faltará una más. Es descomplicado: Nabil vive y quiere vivir feliz, no se hace problemas, se adapta a todo y es un hombrecito valiente. Valiente como solo él puede serlo. Y no, no lo digo porque es mi hijo, o porque está de cumpleaños. Nabil tiene esa fortaleza que muchas veces me ha sorprendido. A ratos, me he preguntado si es más maduro de lo normal. Porque, aunque es un niño tan sencillo como los demás, Nabil ha vivido situaciones que, como familia nos han puesto a prueba. Si los hijos hombres son los maestros de las madres, Nabil llegó al mundo con ese propósito bien aprendido. Ha sido, sin duda, el mejor maestro que he tenido. Me ha puesto a prueba mil veces, ha desarrollado mi […]
El país de las maravillas
- viernes, 1 de septiembre
Fernando merece la verdad
- viernes, 18 de agosto
Vulnerable
- martes, 8 de junio
Dolor y miedo
- miércoles, 27 de enero
El museo nacional del descaro
- viernes, 3 de julio
El país de las maravillas
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Fernando merece la verdad
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Vulnerable
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Dolor y miedo
- miércoles, 27 de enero
El museo nacional del descaro
- viernes, 3 de julio
Les escribo para confesarles varias cosas. Los amo, siempre lo he hecho. Tengo claro que sin ustedes no habría vida, y si la hubiera, sería muy aburrida. Siento que vivimos un momento de tensión, de desinformación, de extremismos y de odios sin límites. A veces no calculamos el daño que hacen las palabras pero, más allá de eso, esas discusiones hacen que no nos demos cuenta de la realidad. Puedo decir que he tenido a los mejores hombres al lado a lo largo de mi vida, aunque también me he topado con canallas, abusadores, acosadores que, afortunadamente, no son la mayoría. Los hombres que me han rodeado me han enseñado que no hay nada más importante que el respeto, que el amor a mí misma y, sobre todo, la independencia. Pero yo tuve suerte… Hoy, en estos momentos cruciales, me considero afortunada de haber contado con ellos en mi camino. Por ellos también soy feminista, por los que me dijeron que la lucha por desbancar la superioridad de un ser humano frente al otro, es la lucha correcta. Por los que compartían conmigo mis ideas sobre la equidad y la igualdad en mi entorno. Por eso no logro asimilar la […]
A veces nos negamos a creer que la violencia está cerca de nosotros. O, lo que es peor, nunca nos enteramos de que la gente más cercana a nosotros está siendo víctima de violencia. Especialmente en estos tiempos en los que la vida de los otros está tan expuesta, podríamos pensar que hay tantas mujeres viviendo una vida de ensueño, con el hombre perfecto y en la relación ideal. Esta semana he sentido un profundo dolor cuando me enteré de que una persona cercana está siendo maltratada, hace mucho tiempo. No solo eso, cuando lo corroboré sentí un vacío profundo. ¿Cómo me di cuenta? Empecé a atar cabos: de la noche a la mañana desapareció de todas partes, no contestaba llamadas, no aparecía en redes sociales, ni siquiera en Whatsapp. Por un momento llegué a pensar, ingenuamente, que se había ido del país. Y entonces vinieron otras preguntas… ¿Cómo no lo noté antes? ¿Cómo no vemos que hay tantas mujeres que confundimos el concepto del amor? Aguantamos conductas que no son normales, disfrazamos situaciones para convencernos de que lo que está pasando no es “tan malo”, o “es normal”. Duele, porque la veía cada quince días. Duele, porque aunque ahora […]
No me importaba el destino… solo me propuse viajar con mis hijos al menos una vez al año. Empecé el año anterior con Ellie, y tener un momento para nosotras, lejos de todo y de todos, fue una experiencia increíble. Esos días fueron solo para nosotras. Frente al mar, descubrí que -al igual que yo- Ellie disfruta mirar el océano sin hablar. Confirmé que es tan aventurera como mamá, que no le dice que no a nada. Caminábamos de la mano, nos abrazábamos a cada rato, sin celos, sin apuros, teníamos tiempo y, sobre todo, nos teníamos la una a la otra. Sin planes, sin horarios. Fue un reencuentro, y no porque no nos veamos nunca, sino porque el día a día y su velocidad nos quita el amor por las cosas sencillas, nos aleja de los detalles y convierte en algo genérico hasta a las conversaciones que una tiene con los hijos. Mientras paso mis días de reunión en reunión, ellos tienen sus propias obligaciones. A veces, apenas hablamos por teléfono durante el día. Otras, solo puedo cruzar dos palabras y un beso antes de dormir. Por eso, este año me quedará grabado en la mente y en el […]
Siento un dolor profundo. Una especie de vacío en el alma… y no exagero. Es la sensación que he tenido esta semana, desde que terminó el paro en Ecuador y, sin darnos tiempo para entenderlo del todo, se desató la ola de violencia en Chile. He hablado antes de las cosas que me unen a Ecuador, a Chile y a Perú. Recuerdos, familia, un enorme sentimiento de pertenencia. Por eso me asusta que en dos de mis patrias se esté propagando un discurso cada vez más real: estamos divididos, fracturados… Se escribe desde el odio, desde la burbuja -en el mejor de los casos-. Hay palabras cargadas de displicencia, de clasismo, de regionalismo, de racismo. Hay desprecio por el universo del otro, por el contexto del otro. Hay ignorancia y hay miedo. “Que Pinochet vuelva”, escriben algunos, seguramente sin familiares desaparecidos, ni la conciencia suficiente de lo que significa vivir bajo una dictadura militar, con atentados permanentes a los derechos humanos. Sin interés por conocer un porqué de los reclamos. La protesta social es necesaria y respetable. No solo es un derecho de todos, sino que además es un termómetro del descontento, las injusticias, las necesidades de un pueblo. Puede […]
Apoyé y me sumé a la lucha de Andrea Fiallos el pasado fin de semana porque, pese a los últimos acontecimientos, sigo sosteniendo que una madre tiene derecho a ver a sus hijos y, sobre todo, los niños no tienen por qué ser impedidos de estar con su madre. Al igual que un padre tiene el mismo derecho de estar con ellos y compartir tiempo a su lado. Y no, no me arrepiento de haberlo hecho. Lo haría nuevamente si ocurriera una situación similar con otra mujer u hombre, lo cual lamentablemente no es una realidad extraña en el país ya que cientos de mujeres son privadas de ver a sus hijos por razones que nada tienen que ver con los niños. Lamento profundamente que en pleno siglo XXI un hombre necesite decirle a su ex “puta” y enumerar los nombres de sus parejas para hacerla quedar mal. Es una conducta lamentable, absolutamente abominable, de una persona a la que claramente no le interesan en lo absoluto sus hijos. Si tuviera un mínimo de empatía con ellos –y ojo que digo “empatía” y no “simpatía”- pensaría por lo menos en su pequeña hija, que algún día se convertirá en mujer […]
Hablar de la maternidad está de moda y, aunque no suelo seguirlas, voy a aprovechar el momento para contarles un poco sobre cómo han sido estos últimos diez años de mi vida en los que la he experimentado. No les mentiré: ha sido un camino a veces duro, en ocasiones triste, a ratos desesperante, con muchos momentos de felicidad pero también otros tantos de frustración. Como ya les he contado, decidí ser madre y para ello tuve que programarlo, tuve que acudir a diferentes métodos para lograrlo. Ambos embarazos fueron buscados. Experimenté cinco abortos de los que cuatro fueron espontáneos, mientras que en el quinto tomé la decisión de hacerlo porque mi vida corría peligro. No me arrepiento. Y sí, dolió y mucho como lo conté en mi último texto, fue una de las experiencias más dolorosas de mi vida. Es por eso mismo que no comprendo a los eruditos de las redes sociales cuando aseguran que si se llegara a despenalizar el aborto por violación las mujeres irán a abortar como si de un deporte o una salida con amigas se tratara, como si abortar fuera tan sencillo como pintarse las canas, como que nos gustara que invadan nuestro […]
estar a favor del aborto, es simplemente mirar un poco más allá de mi realidad. Es salir de la burbuja. Es dejar de pensar que eres el centro del universo. Es ponerse en los zapatos del otro. Es humanizarse, es respetar. Es nuestro derecho. Sí, así es. Nadie en su sano juicio puede estar a favor del aborto, mucho menos desearlo ¿o de verdad creen que sí? No he conocido ni sabido de al menos una mujer que haya ido a abortar feliz, y dudo mucho que llegue a pasar porque los que nos critican sin sentido no terminan de entender que no es precisamente el paseo soñado a Disney o un tour de ensueño a Europa. Mucho menos una experiencia para fotografiar y compartir. Y lo digo con conocimiento de causa. Sí, es momento de contarles algo: antes de que nazca Ellie tuve tres abortos espontáneos, y un cuarto en el que tuve que someterme a un legrado a los cinco meses de embarazo. Eran gemelos. Uno estaba ya sin vida y el otro a punto de morir. Duro, ¿no? Fue la peor y más fuerte experiencia de mi vida. Fue, también, la primera y única vez que necesité […]
38 años siendo felizmente imperfecta. 38 con dos niños que me alegran las mañanas, que me hacen sonreir como por arte de magia. 38 con un hombre que me acelera el corazón, que tiene la capacidad de caminar conmigo de la mano, sacar lo mejor de mi, reírse a carcajadas por cualquier pendejada y pararme en seco cuando me pongo tarada. 38 con una familia maravillosa, que me hace regresar a Lima siempre para recordarme que mi centro está allá. 38 años con pocos amigos pero únicos, tan bellos que no quiero mas. 38 profesionalmente realizada con ganas de hacer mucho más y sin dejar que nada ni nadie me lo impida. 38 años aprendiendo que los momentos cuentan, que la gente buena se queda y que los demás se van. 38 sabiendo más que nunca que no existe nada mejor que la sinceridad conmigo misma, la honestidad aunque incomode y la libertad aunque espante. 38 así… plena y libre.
No sé si esté bien llamarlo así pero en las últimas semanas padecí de una larga sequía creativa, de falta de inspiración. La verdad, creo que me asquee. Y lo digo con sinceridad. No estoy muy segura de cómo empezó pero cuando me di cuenta ya no sabía cómo ni qué escribirles, quizá porque sentía y siento mucho odio a mi alrededor, sobre todo en los social media. ¿Les ha pasado que se meten en sus redes sociales y sienten que lo que encuentran y leen les afecta directamente? Bueno, eso es exactamente lo que me está pasando. Leo tanta mierda que a ratos siento que me salpica. Estoy realmente harta de tanto odio, intolerancia, irrespeto, ofensas, insultos… Lo he escrito muchas veces pero quizá son muy pocos los que comprenden la esencia cuando lo digo. Y es que en este espacio no busco que estén de acuerdo conmigo, solo espero el mismo respeto que yo doy a los demás. Tengo amigas, familiares y mucha gente alrededor que piensa distinto a mí y sin embargo podemos conversar, discutir y seguir estando en desacuerdo porque eso no altera la vida de ninguno. Lo que no tolero es a aquellos oportunistas que […]
*Para Pame, Gaby, y todos los que lucharon por la igualdad y continúan haciéndolo… Nos han dicho de todo. Que rompemos los modelos tradicionales. Que vivimos en el libertinaje. Victimizaron a nuestros hijos y reclamaron con frases caducas que solo incitan al odio. Y, sin embargo, estoy convencida que desde ayer 12 de Junio Ecuador es un país mejor. Más igualitario y donde se respira más amor, y donde la justicia y los derechos han avanzado. Pueden decirme lo que quieran pero esa es mi opinión. Ayer mi corazón estaba feliz, sentía que toda la lucha de Pame, Gaby, Silvita y tantos otros más finalmente valió la pena. Llegué a mi casa, abracé a mis hijos y Ellie, que sabe como soy, me miró y me preguntó “¿mami, por qué estás tan feliz?”. “Porque hoy el país ha dado un paso importante, porque hoy se comenzó a respetar el derecho de todos los seres humanos y, lo más importante, ahora discriminamos menos. Porque desde ayer las personas pueden casarse con quien ellas quieran, y todos los que estaban vetados y excluidos simplemente por amar de una forma diferente a la ‘convencional’ ya no lo estarán nunca más”. Ella también se […]
Si para algo somos buenos los ecuatorianos es para subirnos a la camioneta. Todos toditos todos. Sin excepción. Nos acostumbramos a comenzar a hacer fuerza y alentar recién cuando el sueño está a punto de convertirse en realidad. Nos alegramos y enorgullecemos solo cuando nuestro representante está a punto de ganar. Exigimos apoyo a las instancias pertinentes cuando el proceso ya terminó, cuando ya se vendió el libro, cuando el actor fue reconocido internacionalmente, cuando la escritora es alabada por el NY Times, cuando el cantante gana el festival o cuando la miss se queda con la corona. No acompañamos procesos. Ni nosotros, ni el Estado, ni nadie. Y no, no soy amargada. Soy realista. Cuando gracias a su propio esfuerzo un ecuatoriano lleva el nombre del país a lo más alto, recién en ese instante nos acordamos –o nos enteramos- que existen. Es en ese preciso instante cuando, generalmente, empezamos a googlear. Son muy pocas las marcas privadas que creen en ellos, y el Gobierno… bueno, el Gobierno solo está atento a sus éxitos para pescar a río revuelto y usar de la mejor manera y para su beneficio la ocasión. La mayoría ya lo sabe, pero, por si […]